martes, 27 de noviembre de 2012

Me gusta cuando escribes

Me gusta cuando escribes, no el torbellino de ideas, lo prolífico de imágenes.

No es un juego de palabras que deja entrever tu devoción, ni el arte de la pasión con las maneras que narras.

Lo que me gusta -según vi- no es el detalle de ser precisa, artística ni comedida; sino el torrente de tus ríos, cual represa liberada.

¡No!
¡No es el celo por el arte!

Sino la pasión que vuelca sus ideas, que no repara en lo externo, sino que brota de lo interno.
Se nota que eres tú, la que sola está y anida allí.

Volcaste tantas cosas, tras estornudo de letras, que veo a una conversadora pura, escribiéndose a sí misma.

No eres puntillosa.

Las comas y los puntos no eran la ley de importancia. Salía lo que decías.

Los espacios no son los espacios, las pausas no son las verdaderas; porque pintas con las letras y hablas con el alma.

¡En verdad me río!

Hacía tiempo que no observaba todo eso.

Eres como una niña grande, jugando en un lago lleno de palabras.

Me asomo a lo que escribes y me pregunto: “¿Cómo habla?

La síntaxis, los puntos, los espacios… ¿Qué importancia tienen?

Sólo espero que, tras la carrera, no se haya olvidado cada deseo, cada idea, cada trazo de tus dedos (y sé que el pensamiento vuela más rápido que las manos).

A.T. Nov. 24, 2012  (Sábado)

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