viernes, 8 de junio de 2012

Maltratos



Anoche conversé muchas cosas. En esa hora y 25 minutos no pueden abordarse tantos temas, tantas ideas, como para comprenderse ni aclararse cosas que cada quien conoce bien y a profundidad.

Alguien pudo decir que hay un argumento generacional para el maltrato, para esos malos ratos y, siendo parcialmente verdad, la verdad completa es la falta de amor, un amor arraigado en Dios, Su conocimiento y la práctica de esa vivencia.

Todavía hoy, muchas personas la argumentan (o se la auto explican) como una maldición y, en buena parte, la violencia es un anatema, no tanto por el daño y los daños, sino por la desvinculación de una sana relación humana y, mayormente, la ausencia de un auténtico vínculo de arraigo con Dios.

El Antiguo Testamento, en relación a los judíos, dice, parafraseadamente: “Yo bendigo -por generaciones- a los que me aman u obedecen y MALDIGO (por muchas más) a los que me odian o me desobedecen”. ¿Es ésto sólo para los judíos? Independientemente de su creencia, su fe u opinión religiosa, el Antiguo Testamento, en mano de varios autores y épocas, puede leerse: “No se dirá más ya en todo Israel este dicho: “Los padres se comieron las uvas y los hijos padecieron a dentera”. ¿Qué es esto? Es una enmienda. Una corrección “constitucional” en la que Dios ya no trasladaría la culpa de los padres en lo hijos, sino que CADA QUIEN SE HARÍA CULPABLE DE SU PROPIO PECADO (y recibiría las consecuencias sobre ellos).

¿Qué tiene que ver eso, con el maltrato?

En primer lugar, Dios no es “culpable” de nuestro maltrato. No tiene culpa de las decisiones que cada persona tiene ni de las acciones que toman contra o a favor de nosotros. Si recibes bendición o maldición por las acciones o decisiones de tus padres no es una “culpa” divina, sino una responsabilidad y consecuencia terrena. Si te va mal o te va bien, no es un castigo que te envías “de arriba” sino un pecado más, producido aquí, por alguno de lo que está abajo (o más bajo).

Básicamente, el A. T. es para judíos. Si Ud o yo quisiésemos vivir de acuerdo a esa cultura, el Pentateuco podría servir a ese propósito informativo, pues, además, ellos tienen otras tradiciones (escritas y orales). Si quisiera conocer la concepción espiritual y moral de aquellos días, el Pentatuco le servirá, le enseñará y -adicionalmente- a nivel de leyes, tiene muchas faltas tipificadas que han servido de inspiración (y de ejemplo) para la creación de varias constituciones de Estados.

¿Han sido las naciones del mundo bendecidas por esas leyes inspiradas? ¡Sí! Mas no nos han llegado todos esos beneficios debido a que no todos las conocemos ni las practicamos.

Hay partes, por ingenuas que parezcan, que tienen que ver -mucho- con el destino de una nación. Por ejemplo. Hay una norma que establece que, si se presenta una disputa entre dos hombres y una mujer me mete para separarlos -en defensa de su esposo- y ella le toma y le agarra y aprietas sus “partes íntimas” (cosa que duele y es una forma de maltrato físico). Esa mujer, aunque parezca exagerado, recibe un castigo muy grande, según aquella ley de Moisés... ¿Será que Dios sólo pensaba en un solo hombre o en el destino de toda una nación? Misma que Él, con Sus soberanos motivos, ha engrandecido tras mucha prueba y tribulación.

Esa clase de maltrato físico -y el castigo- se ve contemplada en varios libros y no sólo a favor del hombre, sino de la mujer Israelita, pero ¿Dios sólo pensaba en una etnia o cultura? ¿No prometía a Abraham bendecir a TODAS LAS NACIONES DE LA TIERRA?
En relación a Dios, vinculado a los escritos que se le atribuyen inspiración o autoría, sé y creo que Él enmendó leyes y re-estableció Sus principios, no sólo a nivel estatuario -bíblico- sino a nivel profético, enviando a un último y Supremo emisario: El Señor Jesucristo, Su Hijo (luego de Él, el remanente es transliterar y llover sobre mojado).

Docena de veces, en las calles de Petare, he visto cómo se maltratan a los niños. Puedo contar con mis dedos los días en que he visto a una mujer abofetear a sus hijos, a sus bebés, en plena vía pública. ¿Qué no sucede en la privacidad de sus casas? ¿Qué no pasa, allí donde nadie ve y nadie va a meterse?

No hace mucho, en un cyber, una muchachita abofeteó a un carajito. Él le hacía un reclamo, ignoro qué era el asunto, por estar retirado; pero la chama lo cacheteó y, mintiéndonos, decía que “era la prima” y se marchó... Pero ese niño, muy adulto y fuerte, para su edad, no lloró; pero, quienes permanecimos cerca, nos enteramos de la mentira... Y, con ese cuento de “ser familia” ¿coñacearemos a medio mundo? ¿No vi cómo un malandro amedrentaba a todo viajero que subía -a Los Teques- en uno de esos vagones que sólo hacen una parada, al final destino?

Mi punto, quizá no es el correcto, es que la violencia genera violencia.

Si una madre maltrata a su hijo -hoy- mañana él será el maltratador de otra mujer. Si tú, o yo, nos provocamos -sea con palabras o feos ademanes- ninguno de los dos se quedará de brazos cruzados, esperando una pacífica disculpa. ¿Vienen del cielo esos problemas?

Somos tan impresionables, somo reactivos y programables que, a mis primeros años de vida, dentro de la cuna de la casa de mis padres, recuerdo una escena muy violenta:

Yo estaba en mi cuna, de pie, tomado ded las barandas... Miraba hacia aquel baño y no porque yo quisiera, sino que -la riña de mi mamá- era grande.

Mi mamá, casi desnuda, tenía un cuchillo alzado. Mi papá, no sabiendo cómo, permanecía hacia el fondo y no le podía ver.

Mi mamá gritaba, mi papá respondía... (no sé qué se gritaban) (pero era un peo mayor que mi capacidad de entendimiento) (hoy ya sé qué era).

Hoy, a más de 48 años, sé qué era esa violencia, ese maltrato emocional que me causaron (y no lo hicieron adrede) (pero lo hicieron por inconsciencia, por egoísmo).

¿Cómo no reaccionaría yo -violentamente- en una situación parecida a esa?

¿Cómo no actuaría, como soy, si me siento amenazado o agredido? (y doy gracias a Dios por mis progresos, no sólo por mi entendimiento de causas).

Estas semanas, las de Mayo 2012, me han servido para hablar con mi mamá cosas que siempre fueron tabú o “secretos” de familia.

Mi papá se fue, no lo veré más (hasta que yo muera) y, de paso, siempre se reservó cosas (esas a las que puedo acostumbrarme a que la gente no se responda).

¿Qué motivó aquel peo?

A su modo, mis padres se quisieron. Pese a sus deseos, no supieron resolver o minimizar muchas de sus diferencias o desacuerdos y, de ellos, nacimos dos hermanos (aunque mi mamá, por su parte, tuvo más hijos luego). Mi papá, queriendo la independencia económica, dejó la IBM y se le ocurrió crear su propio negocio (un bazar) y éste no le dio la solvencia económica que deseaba (el final es predecible).

¿Qué fue el peo que vi, del cual soy testigo desde los 2 años? (o menos).

Mi papá (lleno de celos por “la independencia” económica de mi madre) destruyó casi todas las cosas que le había dado a mi mamá del bazar (tamaña arrechera). Luego, en una idea “sublime” de que alcanzarían la reconciliación, tras varios intentos fallidos y múltiples infidelidades (de lado y lado) (porque no hay un solo culpable) mi papá no nos supo cuidar (ni a mí, ni a mi hno, ni a mi mamá) (no lo culpo y lo entiendo completamente) (ahora más, y no por quererlo, sino que -tras un divorcio- hay una gran lección de la vida).

¿Cómo me afecta la violencia? (Sea familiar, privada o pública)

Por un lado, todos somos vulnerables a ella: Hombres y mujeres, niños y niñas.

Por otra parte, se exagera haciendo ver “vulnerable” el lado femenino y, sin embargo, esa parcialidad no contempla los derechos de los hombres que son “coñaceados” física y emocionalmente por mujeres (no pienso solamente en los niños que he visto golpeados, de manera verbal o física, sino en los que -emocional y visceralmente- hemos recibido maltratos, incluso siendo adultos). La violencia no tiene edad y no tiene un sólo género.

¿Ha visto, Ud., cómo se agreden HOMBRES y MUJERES al abordar el Metro de Caracas?

En más de una ocasión -no solamente en el Metro- he visto cómo AMBOS nos abusamos o nos faltamos el respeto. Si se tratase de un hombre, otro similar, no dudaría en darle “su coñazo” o revirarle... Pero he visto cómo, ciertas “mujeres”, se ponen a pico y pala: ¡Super insultantes! (incluso coleándose y pisoteando el derecho ajeno) y todas ellas me recuerdan a la malandra Lina Ron (de quien no diré “QEPD”).

¿No es eso parcialidad? ¿Es eso el modelo social venezolano? (sé que no, pero hay gente que lleva su cerro muy dentro) (su barrio adentro, tan somatizado). ¿No nos afectan esas condiciones de pobreza, de hacinamiento familiar y enajenación social? ¡Sí! Y, en ese contexto histórico-geográfico, Dios es soberano, tiene injerencia, poder reivindicativo y sanador; pero sólo opera cuando tú (yo y todos) le damos tiempo y espacio.

De niño, me parece, no fui el hijo que debí ser ni el objeto de las idealizaciones de nadie. Que recuerde, fui corregido como pudieron, como supusieron... y como ellos mismos fueron maltratados (es una especie de cadena generacional, y no por causa de Dios). Sin embargo, no recibí la disciplina antigua que sé ciertos adultos dieron a sus “amados”. De hecho, mis merecidas pelas, fueron mejores de las que sé recibieron otros; pero -en mi cuerpo y cabeza- quedan las marcas de un par de cicatrices y, para mi beneficio, muchas se van borrando...

¿Qué vas a hacer tú? ¿Eres víctima o victimario?

Nuestro problema de violencia es un asunto de conciencia.

Piense en esos motorizados que se le vienen encima,a toda velocidad y, en lugar de usar el freno ¡Comienzan a cornetear! ¡Amenazantes! ¿Tienen ellos el derecho de paso y no el peatón?

Cuando está en las filas del metro o en cualquier fila para abordar un transporte público ¿si enoja cuando un abusador (una abusadora) le roba el paso y pervierte el derecho? (sé la respuesta) pero un  estratega -déle el nombre que sea- usa una campaña infantil para promover el Desarme... ¿Están desarmando al delincuente de cuello blanco? ¿Se encarcela a los verdaderos culpables de este malandraje colectivo? ¿Se penalizan las faltas punibles? ¿Caen presos los que matan a tanto niño o adulto en las calles?

He oído la violencia verbal presidencial... He visto los abusos de autoridad, en todos los rangos y sé de faltas, sé de corrupción... ¿Somos los hombres, son sólo las mujeres? La verdad se delata solita.


Ese un rato, ese instante de evocaciones, mientras conversaba con mi mamásirvieron para  reconstruir ese maltrecho pasillo de mi pasado, miso que pese a negarse a ser enterrado, yace inútilmente muerto sobre la tumba de nostalgias, otras vivencias, sobre el pasto de lo aprehendido o lo desechado. En retrospección, con retro-alimentación -gracias a mi madre- comprendí más de su vida, más de la mía y más de todos, porque es de todos: No soy un caso único.

Volví la cara a ese capítulo que claro, casi nítido, tengo de ese recuerdo. Aquel donde mi parcialidad de niño, mi favoritismo papá y mamá, se identificaba con mi padre y, siendo un niño, no sabía todo lo que implicaba eso que he visto, hasta reconocerme en lo vivido, en lo que tú conoces y tenemos que aprender.

¡No abandones!




Me encantaría ayudar o animar a un grupo de personas. Puede que HOY te sientas sola y solo, pero, te digo que, aún aquellos que presumen tener “compañía” están más solos que tú y que yo.

En una medida, en una forma emocional, de esas que tienen que ver con los gustos, las simpatías, las metas, los sueños, etc. medio mundo está más sólo (sola) que tú y que yo. Hay gente rodeada de muchos (as) pero no se sienten bien, no están comprendidas (os) y, por nada que parezcan terminar de hacer, hallan satisfacción en sus vidas ¡Ni aunque lo presuman! ¿Un ejemplo? Algunos artistas del teatro, del cine... El que trabaja en un restaurant, sirviendo a las mesas o tras del servicio de barras. ¿Quieres más? El dueño del local comercial de la esquina, varias personas del edificio -o de la cuadra en que vives- pero ninguno vendrá a decirte: “¡Ey! Me siento solo” ¿Te permites esa “debilidad” de admitir tu verdad? ¡Yo sí! Pero no estoy solo.

Hace años, luego de mi proceso de divorcio, me sentía terriblemente mal. No tanto por no haber sabido manejar una serie de cosas de mi vida, los aspectos económicos o sociales. Sino esa relación con la persona que había escogido como esposa “a perpetuidad”. ¡No! Me engañé, la engañé (y los errores duelen) (también se pagan) y, al hacerlo, perjudiqué una parte del proceso del crecimiento debido de mis hijos y, a largo alcance -mis pecados- perjudican a toda la sociedad (no solamente a mí).

Dios siempre estuvo cerca.

De hecho, por no querer o no saber oírlo, tuvo que enviarme a un ángel (su nombre es Mónica N.). Podría escribirte horas, narrándote las muchas veces que ella me curó, vendando mis heridas mentales -tomándome de la mano- hasta que me puso en el camino correcto. Podría decirte tanto, pero -lo importante- no es lo que ella hizo, ni agradecérselo públicamente (así como tampoco homenajearé a otras ni a otros) porque lo relevante, es que tú -igual como yo- superarás todos tus problemas, y quiero que sepas que (si no ves a Dios cerca) algún ángel te está enviando para darte Su ayuda.

Quisiera sentarme, frente a frente (o a tu lado) y hacerte una cálida visita. Me gustaría  saludarte, como si fuéramos parientes, pero no tendremos esa  familiaridad de confianza. No sólo porque estemos geográficamente muy lejos o físicamente distantes, sino que -en muchos aspectos- somos ajenos (extraños) por diversas circunstancias y realidades distintas. ¿Podemos o sabemos ser hipócritas? ¡No! Y te animo a que sigas, que seas más fuerte, pero nunca te cierres. No te abandones.

¡Sabes! Antes de comenzar a escribir, mi mamá ya comenzaba a disponer de mí. Yo tenía (tengo) un par de compromisos, pero ella ya me ponía en su lista de “cosas pendientes” (y no está mal que lo haga). Con certeza, inmediata precisión, le dije: “Mamá será luego” (y me entendió) ¡Yupiiiiiii! (al fin pego una) ¡Je! Je!

Al salir, con el dinero en mi mano; no me puse a considerar la basura de la calle, el ruido de esa gente... Mi objetivo era inmediato (comprar pan) y no presté atención a otros detalles (mismos que no están bajo mi influencia ni mi control).

Mientras subía, pasando por la escuela de una iglesia evangélica. Observé a una multitud de niños. La maestra, una morena, parecía darles instrucciones, mientras que -un reducido grupo de ellas y de ellos- advertía que yo les miraba, sentados en el suelo y, siendo como soy ¡Les saqué la lengua! ¡Je! ¡Je! (y me quedé con este recuerdo y la sensación de verlos sonreír, tan contentos, llenos de vida) (aún soy como ellos).

Hice mi compra en la panadería cercana. Cambié palabras con una de las trabajadoras que tenía tiempo de no verla y, según noté, su salud luce quebrantada; pero la animé.

Di un rodeo de 180 grados, saliendo tras de mis pasos, y no me inquieté ni sentí mal (por aquello que yo mismo no pueda cambiar o influenciar) ¡La gente es como es!

Al bajar, teniendo cuidado de no ensuciar el interior de mis pies. Notando dónde debía asentar mis pisadas, pasé -de nuevo- por la escuela.

A distancia podía notarse que cantaban pero, al llegar a ellos, mis ojos se clavaron en sus pequeños rostros, sus expresiones y el ensimismamiento interior de una docena -cuando menos- que cantaban, con aquella ingenua pasión, una vieja canción infantil.

Vi esas caras y sus almas. Vi el interior de sus mundos (mi mundo también) y dí glorias a Dios ¿Saben cuán bello es un niño? ¿Una niña?

No hablo de su belleza externa, lo “bonito” del carapacho ¡hablo de su mundo interior!...

A cada uno de nosotros nos jodieron.

A muchos, quizá a todos, alguien nos dañó nuestro tesoro, nuestra identidad (y nos dejamos robar).

(se me ocurre echarle un anatema a cierta gente) (pero mordí mis labios, porque YO TAMBIÉN TENGO LA CULPA DEL MISMO DELITO y del mismo pecado: Somos tan culpables todos).


A veces, en la calle, me entero de  pesares (los tuyos, los míos).

A veces, sé cómo te sientes y, si me lees, sabrás cómo son hoy los míos: No somos los únicos, ni los últimos ni los primeros.

Conozco la sensación repugnante de ansiedad o la frustración. Hay momentos en que caigo en ese círculo en que nada parece marchar a mi favor y no doy con la causa medular de muchos problemas ¿Me culparé a mí mismo o buscaré a otro “culpable”, si soy yo mismo quien me los lo hice? (más de una vez).

En la escuela de la vida -en más de una ocasión- este interactuar con los demás nos desprogramaba. ¿Tuviste alguna amiga, o amigo, inseparable? ¿Qué les pasó y adónde has llegado con ellos?

Sean cuales sean las muchas respuestas, las excusas y las verdades, ya no están aquí.

Han pasado años, quizá medio siglo, y sigues en la misma pelea (incluso golpeándote a tí mismo) ¿Serás siempre así? (Sé que no).

Hay en mi mente un par de caritas.

Pienso en las niñas, algunas más lindas, que ví en esa escuela.

Pienso en Alexangerla (una niña más hermosa) a la que ví crecer, casi entre mis brazos y, aunque no soy su padre biológico, las circunstancias le dieron mi apellido.

Su belleza no es la externa (es la de adentro, y me ha cambiado varias veces).

Cuando pienso en ella, lo que suelo contemplar, es la circunstancia mía y -también- la de ella. Cuando miro a los niños, no siempre, observo lo que fuimos y, no sé ni cómo, terminamos negándolo, perdiéndolo.  ¿Por qué nos rendimos? ¿Qué nos pasó? ¿Por qué nos dejamos vencer?

Hoy, en 50 años de infancia prolongada, puedo ver cuánto he crecido, que no soy el único loco y, aunque cualquiera me deje, aunque cualquier persona de mi agrado se vaya (o yo la bote) seguiré siendo yo (y tú serás tú).

Es un milagro este momento de coincidencias.

Puede que a ti te guste el color rojo, pero a mí me gusta el azul, el verde...

Puede que no quieras leerme o comprender, pero yo sí puedo tener interés en escribirte, el tiempo suficiente y la atención para hablarte, dispuesto a dedicar algunas horas en lo que tú no quieres meditar o charlar con alguien. ¡Eso está bien! (tú eres tú, yo soy yo).

Cuando voy por la calle, mirando a los ojos, tengo una idea de lo que hay en las personas (incluso lo que ocultan) ¡Es su problema! Siempre que no me afecten.

Uno puede toparse con personas que son dominantes, egocéntricas, habladoras de pajas (otras más mentirosas) pero, en la escuela, ¿no las viste ser así?

Puede que copiaste sus malos ejemplos, de la misma forma en que te copiabas los exámenes. Es posible que, imitándolas, pensaras que lograbas ser mejor que ellas, pues, imitando también se aprende; pero ¿fuiste así feliz? ¿Te sientes mejor hoy?

Yo quiero animarte.

Esa falta de sosiego, que conmueve tus soportes, puede cambiarse.

Hay en esta vida -una extraña energía- que nos fortalece en medio de nuestras reticencias. Puede que no sea “mi” ángel, pero puede que pronto halles a la que será tuya. Es posible que a nadie “tengas” (tampoco “tengo” a nadie) pero hay muchas personas que se “tienen” y, lo que nos dejan, sirve para el resto de lo que nos quede en la vida (no es tan mala, a pesar de los muchos o pocos trancazos).

Podría decirte que vivir tiene algunos ciclos pero -mejor- descúbrelos tú.

Quisiera animarte y, aunque lo intente, esa es tu parte, en el arte del vivir: Puedo pasar toda una semana feliz y, al venir el día aciago, puedo olvidar “toda” la dicha que haya tenido, dándole permiso a la adversidad para PERJUDICARme, incluso dejando salpicar a todo mi pasado, a todo mi presente, como si el “futuro” no dependiera del HOY. ¿Sucede así, contigo?

Toda esta semana me han estado llamando, consintiendo, mimando y -si ella no me busca- si ella no me llama ¿se acaba el mundo para mí?

¡Pardiez! Eso es egocentrismo y, en caso que ella (o tu él) no estén ocupados... ¡Llámalos y búscalos tú!

Si es un “mal” momento. Si están alquilados por la dictadura de cumplir sus horarios de trabajo ¡Envíales un mensajito! (Demuestra cuánto les quieres) LAS ACCIONES SE OYEN MEJOR QUE LAS PALABRAS (no lo olvides, amiga y amigo desconocido).

Si no te notan, si están enojados, demuéstrales que TÚ HICISTE TU PARTE (el resto queda a responsabilidad de ellas y de ellos) ¿Es humillante amar? ¿Negarás y huirás de lo que sientes?

Te animo a no abandonarte (ni a abandonar a nadie).

Te escribo para decirte que yo he estado allí, donde estás, o dónde estarás.

Hay que salir, dar la cara y hacer ciertos esfuerzos: Valen la pena. Se re-valorarán.

Hay momentos en los que pedirás una señal (quizás demasiadas) y, lo que pides, puede ser justo y necesario ¡Es válido! Porque esta vida es valedera.

Quizás alguno alzará la vista,  a la morada del Sempiterno, y le dirá:
·         ¿Me olvidaste?
·         ¿Por qué me haces esto?
·         ¿Me lo merezco?
·         ¿Qué hice yo?

Pero, en el fondo, uno le busca -a Él- como el culpable. ¿Tiene Él el deber de reparar lo que nosotros estamos dañando?

¿Dios es culpable de todo lo que nos pasa? (¡Bienvenido al grupo de equivocados!) (Dios es inocente).

Hay momentos -en la aridez de las dudas- que se mira a diestra y siniestra, pero no comprendemos las señales barajadas en la respuesta que NO reconocemos por lo escondido del camino.

Por otro lado, para evitarte la ilusión del engaño, debes aprender que: “Lo que fácil viene, fácil se va” (esto para que valores -algo más- la dicha, las personas, que hoy tienes contigo).

Esa guía “universal”, multiuso y aplicable a toda circunstancia: NO EXISTE. ¡Sé realista! (madura).

Muchos de nuestros problemas, existenciales como todos, tienen que ver con dinero, autoestima, la salud, el trabajo, un divorcio, alguna disfunción, etc. etc. ¿Te rendirás?

Cuando el dinero escasea -la falsa sensación de seguridad que proporciona- se estremecen los cimientos del ego, los vínculos que apoyan las familias e incluso, se resienten aquellas  relaciones que creímos sólidamente basadas en auténticos afectos (no olvides: “No todo lo que brilla es oro”). ¿De qué está hecha tu familia? ¿Con qué se une el bloque de quienes consideras tus hijos, tu esposa (o) y los que “tengas”? (Piensa en ello: Descubre si, lo que sientes o haces por ellos y ellas, es realmente genuino).

El dinero, la economía, son sólo un aspecto de tu vida. Si todo gira por este ídolo, si todo -en tí- se basa en su uso o tenencia: No tenemos nada (y somos más pobres).

Sacando ese aspecto de los motivos que inducen la soledad, sea emocional o física (porque, quienes tienen “muchísimo” dinero, se sienten más solos que nosotros y, más de una vez, en diversas etapas). Hay que ver qué aspectos adicionales nos producen desventajas: ¿Somos leales o infieles? ¿Valoramos o subestimamos lo que recibimos? ¿Nos alejamos de quienes se acercan? ¿Somos ingratos desagradecidos?

Algo falla en nuestras vidas y no todo puede achacarse a otros. No podemos seguir  endosándole a terceros nuestras faltas.

Esta semana, pese a mi buena voluntad, compré algo valiéndome de la internet. Normalmente, me gusta hacer todo en persona, me gusta dar la cara y que me den la cara, pero -el tiempo o el dinero- me molestan (no soy el único). Quise viajar a Maracay, hacer la compra en persona y, al considerar los costos, supuse sería “más caro”; así que tomé la internet, pensé todo iría como “estaba” diseñado (y fue un error). ¿No te equivocas? ¿No lo resuelves?

La mercancía no ha llegado. No caí en la ansiedad de recriminarme y dejé ese asunto en manos del pastor Eduardo. Él, por su trabajo se inquieta y, con premura necesita usar el scannner. La pieza que esperamos no la hemos visto, sino en fotos y en un monitor. Se supone vendría, en un “rápido despacho”, pero ni los mismos empleado de la firma sabían cual era el destino ni qué mecanismo emplearían para saciarnos en le angustiosa espera (no es un parto, pero sí lo parimos) ¡Je! ¡Je!

Gaby, una empleada de esa compañía, me había llamado. Me alegré, la saludé, pero -para mi sorpresa- ella me preguntó “si yo había realizado el envío”. ¡Ja! ¡Ja! ¡Ja! (Dios) Nosotros mismos hicimos la compra, pero ellos debían hacer la entrega...

Hablamos un buen rato. Nada que tuviera que ver con una relación comercial, sino de cosas de esta vida, abandonando otros intereses mundanos: Supe de su hijo, lo que ella estudia y lo que ella le enseña a su bebé de 5 años (pero ¿y el paquete está en camino?) (ella investigó los datos).

La primera vez que la oí -sólo la “conozco” al teléfono- me produjo cierta decepción: Una rabia repentina. La escuché, controlé mis emociones y, no sabiendo quien era, le solté mi inmediata respuesta y ella la procesó, cambiando su actitud... (me estaban cobrando 20Bs INJUSTAMENTE adicionales, mismos que -en la compra “ON LINE”- ninguno de ellos argumentaba ni anunciaba como accesorio adicional separado).  La lógica reacción fue coger una “red chair” para golpear  a ese negocio. ¿Cómo advertir esa clase de trampas).

Han habido una serie de mensajes, re-confirmaciones de datos de envío, mismos que me demuestran el desorden administrativo de algunas compañías, las vulnerabilidades humanas y NUESTRAS malas mañas. Gaby, siendo empleada (pero mujer) recibe instrucciones... ¿Qué pasaría si la sacan de allí? ¡Ya lo sé! Pero hay gente como Gaby en nuestras vidas, tracaleros como Emilio en algunos de nosotros, y LA FAMILLIA (a la larga) es la entidad más perjudicada por nuestros “desórdenes” administrativos. Mentir es un desorden. Tratar de sacar ventaja de las necesidades ajenas es DESORDENAR. Engañar, incumplir, etc., son símbolos de nuestro desastre administrativo, nuestro desorden emocional ¿Buscará Gaby otro empleo? ¿Seguirá Emilio teniendo gente eficiente en su empresa? ¡Quedará solo!

Conforme es adentro, es afuera.

Insisto, el deSorDen se puede reparar.

Hay que hacer algunas tareas para cambiar: Lo de adentro, para que se vea afuera.

Hay penumbras, densa incertidumbre, pero -LA LUZ- siempre llega (a menos que adores la apatía).

Siempre hay una llave para salir de la cómoda holgura que corroe -herrumbrosa- las puertas que solíamos abrir con PEREZA en un simple giro de manos.

Los equívocos de fallas, irreales expectativa, estrangulan ciertos planes (proyectos fallidos) y no debemos dormirnos en los oscuros abismos de la desidia.

Ciertas consecuencias no deberían determinarnos y, otras razones, no parecen concluir este proceso de entender o aprender: La razón es y está en nosotros ¿Nos gusta ser o estar así?

Quienes nos aprecian, no lograrán guiarnos y sólo nosotros debemos enrolarnos en la búsqueda de nuestra verdad. Ese entendimiento (de quienes somos) viene tras la reacción a la revelación que nos asusta, una vez expuestos nuestros verdaderos motivos, olvidados en las incoherencias de los recursos de la mentira.

La soledad, como factor de cambio necesario para entender la crisis del ego, desvirtuando la necedad del altar del egocentrismo, deja colar a la razón que nos ciega (razón visceral, razón emocional y razón moral-espiritual).

La tristeza depresiva ensombrece el pensamiento cuerdo, lúcido y auto-analítico. El pesar despliega sus alas aciegas de la negación, para soltarnos en la miseria de su negra oscuridad.

¡No estás sola!

No estoy solo: Tampoco tú.

He soltado -a medias- parte de mis amarras y siento el vacío de separarme de mi ancla, de lo que me retenía... Pero ¡Voy contigo! También.

Si quieres llamarme, te invito a hacerlo.
Si quieres oírme, invítame a tu vida.
Si no sabes cómo, he dejado mi marca...

¿Difícil, es para tí, buscar a otro igual?

No puedo hacer más.

Depende de tí: Hice mi parte.

martes, 15 de mayo de 2012

No quiero seguir.




Tengo días tratando de escribir algo. Normalmente, cuando pienso, tengo la lucidez suficiente para entenderme, para traducir cada palabras de mis emociones, y comprendo perfectamente qué es cada cosa que viva en mí, lo que pase en mí, porque he dejado de ser hipócrita (al menos conmigo mismo).

Llevaba interrumpidas horas con extemporáneas interiorizaciones, viajes internos a ese analizar y comprender -humano- que me es propio y de cada quién; en este mundo de interioridad que, difícilmente asomamos a otros y, si “milagrosamente” llegamos a sacarlo, resultamos decepcionados, pues, si a pocos importa, nadie lo entiende (salvo uno) (prisionero de este carapacho de carne y hueso) ¡Con la excepción de Dios! (¡Claro!) (Soy uno de Sus accidentes) ¡Ja! ¡Ja!

En esos gratos momentos de lúcida introspección, esos que -por ventura- Dios y nuestras vidas nos han otorgado como supremo privilegio del yo, me quejaba. Pensaba para mí mismo: “¿De qué me sirve ésto? He dejado de ser, en muchos aspectos, el viejo hombre, ese que Paulo Saulo tipifica en sus cartas; he dejado de ser lo vil o lo despreciable que pudiera ser (para mí o cualquier ser) ¿Qué ganancia tenía?”

Muy abajo, casi en lo visceral de mi mente, me preguntaba: “¿Qué gano con mi integridad? ¡Para qué algún intento de mejorar la rectitud? (y estoy consciente de que, si hallo un billete de 100 Bs en la calle, no miraré hacia los lados, para buscar a quién se la halla caído) (aunque, estos días, en una panadería, a una desconocida se le cayeron 50 Bs y, junto con otro, le advertí recogerlo).

¡Me daban ganas de llorar!

Le decía, yo, a Dios: “¿En qué me estoy convirtiendo?... Si esta es la vida que consigo ¿Para qué quiero vivir una eternidad?”. (Este presente debería ser la antesala de ese futuro: No luego).

Por otro lado, meditaba: “¿Cómo puedo hablar de un Dios vivo, un Dios que oye nuestras peticiones, si YO MISMO no hallo respuestas?”

Despotricaba de la religión, criticaba algunas nociones o rudimentos que practican otros; pero jamás podré saber cómo Dios trata la vida de otras personas (ni cómo las moldea, mientras soy moldeado).
Me reía de ciertas posturas religiosas, esos clichés recurrentes, que se asemejan a un parche en la boca de muchas personas, a un chip implantado a lo que parece el uso de sus cerebros (todos lo tenemos).

Mentalmente tomaba notas.

Hacía mi diálogo (un monólogo interior) que nunca pude verbalizar en letras, pero tenía claro (intermitentemente). Sabía que debía escribirlo (debo escribirlo) y -hoy- no lo sé (aunque estás lágrimas no las podré escribir como letras) y mi único testigo es Dios y la mirada absorta de este monitor que no cesa de verme, mudo, sordo, pero una extraña mujer (A.A.) en alguna parte de los sucesos se hace preguntas, algunas las sé responder, pero no hallo mis propias respuestas (y sé que, con ella -quizá- las encontraré).

Me sentía decepcionado.

Una cosa es hablar o discutir con la razón, pero otra cosa es hallar los debidos argumentos -el abanico de evidencias- que se pueda compartir con un público que no es mi audiencia. En un sentido, mi dilema, es el mismo que cualquier humano, cualquier pensante, que se debate en un duelo a muerte con la duda o la verdad (y mis dudas son pequeñas, pero me gusta vivir con respuestas prácticas, oportunas).

Tanta gente dice cosas (más que yo) que me sentí molesto: “¡Dios! ¿Por qué no les hablas Tú? ¡Sí! Tú mismo.” ¿Por qué esa insistencia, molesta y religiosa, de que “la Biblia es la palabra de Dios”, cuando sé que ESO NO ES TODA LA VERDAD?.

Me disgustaba.

Millones de persona ya te niegan, nada creen, y su fe la vuelcan hacia otras experiencias (de la naturaleza que sea).

No hace mucho que salí de algunas estructuras, me retiré de algunos credos; pero sigo viendo que TÚ NO ERES MUDO, que hablas (cuando te place) y has tenido -a bien- hacerme ver las cosas como SOBERANAMENTE te da la gana ¡Eres Dios! (y no me interesa invadir tu lugar).

Pensaba en aquellos que, presionados por sus muchas decepciones, sus repetidas cuitas o sinsabores, no quieren escuchar a nadie (y menos un retórico “Dios te ama”, cuando sus esquemas se desmoronan como el mundo y nada augura que será para levantarlos, sólida y definitivamente, en un nuevo orden).

Reprochaba, yo, a Dios, y quería sentarlo en mi banquillo de los acusados: “Respóndeme Tú, con esa verdad”.

No quise, ni quiero (ni querría) ridiculizar Su trabajo.

Me dolía, me inquietaba -todo ese todo- como si estuviera perdiendo más de mi tiempo (y sé no soy el único que se siente, así).

A la edad de 50, cualquiera que viva como yo, podrá notar cambios: Algunos internos, otros externos.



Por fuera, no me ocupo mucho. Por dentro, inevitablemente, no puedo hacer remiendos al friso interior de mi alma. Puedo engañar, al mundo, si lo quisiera; pero -a mí mismo- no puedo mentirme. Y sería lo más pendejo que pueda intentar alguien, en lo que le quede de vida.

Si alguno me preguntase: “¿Qué es la vida?”. Con sinceridad, respondería, no tengo esa respuesta (quizá debe descubrirla, cada persona, por cuenta propia) ¡No lo sé! (pero incluir a Dios, en ella, podría ayudar mucho).

Pero, ¿qué pasó desde que intenté “justificarme”, defender mi “integridad”? (la cual no tengo, si soy absolutamente justo).

Conocí a un grupo de personas, aprendí de sus ideas, sus opiniones (y no son como las mías).

Me hice un plan de contingencia (poco planifico cosas) y lo que buscaba “toda mi vida”, parecía alejarse (a los 50 ya comienzas a ver que algunas cosas, ciertamente, fenecen o mueren) ¿Se muere tu Esperanza?

Habían pasado muchas cosas...

Si me permito -a vuelo de pájaro- comentarlas, tardaría un rato; pero, quizá, te sirvan de referencia.
Regresé de Colombia en Julio 2010.

No tenía planes de volver a Venezuela. Había dicho, no volver, “Jamás y nunca”; pero, el pasado ni el futuro, nos pertenece (es un alivio) (hay menos trabajo viviendo un día a la vez).

No soy mal agradecido.

Si hubiera vendido todas mis cosas, para mudarme a otro país; no sé bajo qué puente tendría que buscar cobijo, para dormir (Gracias a Dios, no lo he perdido todo).

A mi llegada, terminando una relación de casi 2 años de cohabitar; mis ojos “miraron” a una negrita... Pero su religión, su forma ciega de fanatismo, me alejó y advirtió un posible error que evité (evitamos). Sin embargo -esa atracción- me sirvió para entender que, interiormente, no quedó un daño, que puedo sentir y volver a amar (pero no dónde las diferencias sean abismales o la incompatibilidad se resbale).

Seguí adelante, con los ojos abiertos (la cartera vacía) pero atento (y deshojando pétalos a las margaritas). ¿No he sido, así, toda la vida?

Aunque no soy de los que vuelva en retroceso, giré la cabeza y miré el horizonte del pasado: No lo añoro, pero puedo ver lo que se suelta, lo que abandono o se ha ido.

A mi edad, aunque no me pese, debo ser realista: Más de la mitad de mi vida se ha ido en eso de “ensayo y error” y, aunque me quedaren 20 años para disfrutarlos, mi cuerpo cada día se muere, mi libido ya no es la de 18 – 30, y mi amigo número UNO... ¡Cae o muere! (le pasó a mi padre) ¡Ja! ¡Ja! (no puedo ser tan tonto para ignorar el cambio).

Al volver la vista (no ha sido un solo día) noté que hay cosas que no dejaría.

He podido dejar -atrás- a conocidas y desconocidos (eso no me pesa).
He podido caminar, solo y a solas, aunque esa nunca fue mi meta (ni mi primera intención).
He podido vivir, sin mucha complicación; pese a que estos tiempo se harán más difíciles.

Criticaba, a Dios, mis días y decía: “¿De qué me valen?”. Ya sé que, con soltura, rechazo propuestas “amorosas” (porque sé cuándo o cómo, éstas, no tienen que ver con el amor genuino).

A mi edad (con mi pobreza) uno no puede nadar con más exigencias de las que antes ya tenía: Hay que bajar la guardia...

Racionalmente sé que debería ser así ¡puedo ser así! (pero hay un standard emocional del “DEBE SER y PUEDE SER” que me grita, o me alienta).

¡Toda mi vida la he buscado!

Ésta aventura de logros y fracasos, sin quererlo, la ha idealizado, la ha soñado y -la inconformidad- ha desdeñado a más de una (porque no se parece a ese modelo) (mismo que existe en raras películas y en los romances de los sueños).

“¿Por qué Dios? -le decía- “¿Por qué nuestras almas sueñan?”.

Para qué vivir una vida, esta insulsa existencia, cuya retórica insiste en cosas intangibles o inalcanzables y, muchas veces -Tú mismo- eres parte del problema (yo no nací solo) (alguien MÁS me trajo).

Tomé una hoja en blanco y la colgué del escritorio.

Quería escribir, quería decir; pero estaba (estoy) bloqueado. Una cosa es pensarlo, otra cosa escribirlo (y ahora entiendo este ejercicio de los escritores: ¿Saben cuántas hojas hay que romper, a veces, antes de publicar cualquier cosa?).

No hace mucho escribí algo (En Las Alturas). Fue mi primer ejercicio para “entender” lo que hace un escritor:
  • Sentir y dialogar con el protocolo de mis emociones y traducirlas.
  • Escribir
  • Publicar.

Aunque es un pequeño trozo de letras, pasé -en ello- más de 12 horas y, a decir verdad, más de 24 horas del día. Como lector, leyéndome a mí mismo, pude comprender a una andinita que aportó muchísimo más de lo que admito (ella fue la fuente de la inspiración) (si conviene hablar de ello). Mi lección, lo que aprendí, es que jamás había ANALIZADO cada palabra, cada sentencia y sus secuencias, dentro de la estructura de cosas que “veía” o narraba (ella enviaba mensajes de texto yo hacía de intérprete de mis emociones).

Al terminar, cuando publiqué, ella logró ver “la obra” y, para mi sorpresa, confesó que -leyéndola- ella lloraba (lo hizo más de una vez).

No aclararé los detalles (la intención no es esa). Sin embargo, que yo sepa, es la 1ra vez que algo me cuesta tanto. ¡Me fue difícil escribir! Normalmente tengo las ideas, todo fluye con naturalidad, como si fuera un experto pintor de palabras; pero ese día, tanto como esta semana, he tenido la complicación para hallar esa simplicidad a la que hoy renuncio ¿Sabes por qué?

¡Te hallé a tí! (o fui hallado de ti, A.A.).

Judía, gitana... ¡o loca! (no lo sé).

Pero me agradas.

Me había hecho unos planes.

Ya pensaba otras cosas.

Pero giraste mi vida unos 180 grados (no daría otra vuelta para quedar en lo mismo).

Llegaste tú, con esas cosas, y se ha resbalado mi “armadura” (dejándome desnudo) y ya no me importa.

Sé que no logré vaciar muchas de mis ideas (siguen y quedarán latentes) ¡Saldrán! Como se pare un hijo a la vida (nadie quiere a la muerte).

Sé que hay muchas y particulares diferencias: No pensaré en ellas... Y, más bien, pensaré en los puntos de encuentro, gratas coincidencias (nos crió una abuela) y, sin comentar más, acepto tu amistad. Asumiré algún costo y el riesgo: Vales alguna pena (me quitaste la armadura) ¿Por qué sentir vergüenza? (aunque me dé, cierto friíto) ¡Je! ¡Je!

Me había propuesto, siguiendo un mal consejo, no avanzar más; pero renuncio (te lo agradezco). Ya quería yo -como te dije- terminar esta carrera y que me sacaran del mundo (pero me doy un plazo) ¡Vales las penas!

¿Cómo y con qué corresponderte?

(algo más de una hora conversando) (tengo algunas ideas).

Y todo lo que, por compromiso asuma, implica algún cambio a los que seré totalmente nuevo (tenme paciencia) (había abandonado La Esperanza) (no sabía te habría, en mi plan de “contingencia”). Me sorprendiste ¡Me sorprendes! (y yo, renegando de Dios).

En mis charlas, mi conversado silencio, le decía: “¿Te equivocaste conmigo? ¿En qué me he convertido? ¿Para qué me sirve evitar la promiscuidad? Cuando hiciste a la mujer... ¡Ese día me ignoraste!”

Había una rabia que no le confesaba.

Era una furia que puse al control de mi piloto automático (y no Le supe hablar) (hoy, tampoco, lo sé).

Había esta lucha interior. Este reproche conmigo mismo: “¿Por qué otros disfrutan y me niegas ese mismo derecho? ¿Por qué otros desprecian -a varias- y a este pobre pendejo Lo ignoras? ¿De qué me sirve servir a Tu justicia?”

Si al haber de esos momentos -una docena, cada día- te pensaba en reproches: “¡Dios! Me ignoraste”. Me decía, a solas conmigo -caminando las calles- “¿Por qué ellos y no yo?” (No se trataba de envidia, sino de justicia CONMIGO, también por otros). ¿Saben cuántas personas están en peores condiciones que LOS QUE REPROCHAMOS A DIOS?

Me di un paseo.

Corrí de mis ideas, dándome un descanso: Era un asedio.

Conté mis dedos, miré mis brazos, noté mis piernas: Estoy completo.

¿Hay paralíticos?
¿Hay mutilados?

Pero un repentino reproche paraliza.
Una frecuente recriminación nos mutila...
y, sin advertir, hay más paralíticos emocionales -más mutilados a la verdad- que aquellos quienes hagan frente a sus impedimentos físicos aparentes, circunstancias económicas temporales o al aspecto cultural que pudieren amenazar (aprender no mata).

“¡Dios!” -me dije- “¿Ella es un espejismo? Alguien distinto a un Dejavú”. ¿Es alguien real? Pregunté yo.

Adivina tú qué pasó -si lees- si ella es real u otra de mis fantasías (te reservo el beneficio de la duda).

Me encuentro en la encrucijada.
Alguna vez pasarás, quieras o no, por alguna de ellas (de tí depende mucho, lo que llamamos “futuro”).

Hay un nudo en mi garganta. Una sonrisa en mis labios (y el sarcasmo de la incertidumbre se oye a mi espalda).

¿Cómo manejarme?

Salí de una bonita relación en Octubre 2011. Las diferencias ya las había advertido, denunciado y, éstas de hoy -aunque similares- son distintas (hay algo de miedo) (puedo predecirlo: Soy cobarde a lo que no quiero que termine, a lo que deje de ser hermoso, a quien pudiera asirme). ¡Por qué no a ella?

Me lanzaré en tus brazos, papá.

Ella giró mi vida 180 grados, pero las lecciones de la vida no se olvidan: He estado allí.

Aunque diga ser judía, no lo es tanto, como yo.

Aunque es la persona más hermosa que haya conocido (que mi finita mente recuerde) tengo algunas ideas que no debo abandonar... Aunque ya abandoné a otras, y me despido de los “amigos”.

“¿En qué me he convertido, Señor?”

Como disfruto cada rato que invierto -felizmente- en ella, con ella, por ella (¡Tú lo sabes!) (Ella lo sabe). ¿Estaremos encandilados? ¿Será nuestro espejismo?

(Ya no quiero hablarte)

Hago una pausa, en mis silencios, y deseo escupir la lengua; para no hablar más conmigo.

Abro los ojos, y tinieblas, hallo en los pasillos interiores de mi razonamieto: ¿No he contado esas piedras de tropiezo, a lo largo de 50 años? ¿Ya no sé -tantas cosas- a las que este humano es vulnerable?

No se ha ido (y me despido).
No se marcha (y soy -yo- quien huye).

“¡Papá! Ella no era la señal... ¿O sí?”

“AMOR CON HAMBRE NO DURA” (Esa es la lógica, hace siglos) ¿Cómo controvertirlo o negarlo? ¡Mírame a mí! Hay millones, peor que yo. ¿PENSASTE EN NOSOTROS?

Podría seguir escribiendo, una hora o dos, y jamás dejarías que escribiera lo que ya Tú sabes (y yo sé).

Podrías estarte tú, aquí, conmigo; pero no es eso lo que quiero “¿Pensaste en mí? ¿Pensaste en ella? ¿Pensaste en TODOS?”

No voy a volver a ser rechazado.

Hace mucho los rechacé (no me alegro de ello) (tampoco lo disfruto) pero ¡no soy como ellos! ¿Qué debo hacer? ¡Mira, viejito! Son 50 años metido en esto y, AUNQUE ESA MUJER ME FASCINA, no voy a seguir si no me bendices.

Sé que la trajiste.

Esto no es algo que se haya hecho de la nada ni solo, pero ¡Sin tí NO sigo!

“(Tú sabes lo que te pido)”

“Tú me conoces, papá. No temo otro avance. Pero ¿volveré a pasar por lo que aprendí con Elizabeth?”

¡Noooooooooooo!

Advierto esa piedra en mi camino. Yo no pensé ni diseñé este mundo y “lo que es del cura va pa´la Iglesia”... “¿Viste que ella piensa distinto?” (que nos parecemos) y, a la vez, ella es alguien tan distinta (no entiendo quién la dejaría) (pero comprendo mis razones: No quiero otro fracaso).

Si tú, si este mundo, pretende retocar las pinceladas que va dando a mi vida ¡Me retiro! (aprendí de esa escuela).

Si quieres reforzar el aprendizaje del dolor, del desencanto ¡búscame en otra aula! (retiro esta materia).

No tengo lo que Tú y yo (y ella) sabemos hará falta ¿Debo publicarlo?

La vida me ha enseñado y, este rol en tu teatro, me harta:
  1. Si me has hecho un regalo, me gusta su envoltorio: ¡Dámelo completo!
  2. Si quieres que proceda, Tú sabes los remedios de los medios.
  3. Si debo descubrirlos -implementándolos yo- muestra los caminos y esa fuente de recursos.

El resto es tan “perfecto”. Da devuelto lo que pensé sería mi vida, pero hay realidades que no resolví en medio siglo ¿Cómo las concluyo ahora? (y esto es una oración que -por miles- yo te ruego).

NO quiero una eternidad.

Si esto es el loop de la vida ¡desconectame! (ya no me interesa).

Si esta escuela nunca termina, no me interesa el pensum de estudio: Dame paz eterna.

Ella actúa como un ángel, pero no quiero ser dios yo . ¿Es así la eternidad? ¿Viviré -allá- a tientas? (tengo suficiente con esto, aquí abajo).

¿Cómo puedo decirle -a centenas- que lo celestial es mejor? Que el presente, por insulso o complejo que sea, es un asunto “temporal” y NO PROVEES una respuesta contundente a cuestiones existenciales esenciales:
  1. Comprensión
  2. Autoestima y edificación mutua.
  3. Amistad incondicional de otros seres, con humanos.
  4. Amor, con esa persona que nos guste, a quien amenos y entendamos, POR SER LA PERSONA QUIEN ES y no por la fantasía que caprichosamente se nos antoje o prefiramos.

Son muchas cosas -Dios- las que querría decirte, y no sé decirlas. Me has encerrado, me has impedido, en todo aquello que me propuse escribir, pero -intuitivamente- sé que son reales, vitales, y no me has ayudado a confesar, a divulgar, como si mis emociones fueran solo mías (y hay millares que lloran sus secretos) y, tampoco, han podido parir algunos de sus sueños: ¡No quiero ser Dios! No quiero una eternidad.

¡Apágame!

¡Desconéctame!

Este no es un modo de vivir, sino de dar vueltas y vueltas sobre sí mismos, como siendo parte de algún ciclo (y no soy de los que giran) ¡Tú me conoces, viejo! (y ya no quiero seguir).

sábado, 5 de mayo de 2012

Telegrama tardío




Hace 5 décadas muy pocos pensaban en el poder de la palabra, salvo aquellos que fueren asiduos soñadores en las lecturas fantasiosas de Julio Verne y la ciencia ficción de esos días. Creo muy pocos cuantificaron el impacto del verbo, su gracia creativa o su poder transformador, excepto los estudiosos de la mente, subordinados a poderes económicos o políticos (en un instante, pensé en el entorno de Hitler, y toda su propaganda que llevó al mundo a la guerra).



Marconi y toda esa gente de Italia, enamorada de las posibilidades que ofrecían las ondas hertzianas, las muevo a una esquina. A otro grupo, como a ese insigne Aristóteles que se desdibuja en el recuerdo de un par de lecturas, lo ubicaría en el poder de las palabras, el encantamiento de las ideas; pero tampoco él vio con la misma visión el efecto que Dios sí ha pensado en relación a Sus dichos, venidos desde lo profundo de Su Espíritu, manifestados en el universo, y revelados en el Jesús histórico, posterior a la gloria que la historia narra, una vez abatida la Grecia de hoy, antes de otra crisis recurrente: Los tiempos se repiten.



Hace 70 años, muy pocos habrán pensado que sus palabras permanecerían. No recuerdo a nadie que pensase que sus escritos serían leídos por sus hijos, por sus nietos, y que finalmente, serían amados, nostálgicamente queridos o aciagamente aborrecidos. ¿Cómo saberlo?



Un escritor como Horacio, una escritora como Emily Brontë, poco pensaría en la proyección de sus historias, más allá de la primera década, luego de su ejercicio de trabajo (me quedo con las letras de Emily). Oscar Wilde, aunque un genio muerto, sus palabras se reimprimen y parece no querer morir, como el mismo “Dorian Grey” ¿Quién añora la ausencia de los beneficios de la presente vida? ¿Acaso la ancianidad priva a miles el pensar en el surco de sus vivencias?



Nadie habría pensado en lo obsoleto de un fax o un telegrama, décadas atrás. No hace mucho pude librarme del apego de esas cartas, epístolas de mi padre con mis tías y mi abuela paterna, y hasta un par de telegramas había en ese lote. ¿Pueden imaginar la sensación que se siente al ver el puño, el carácter de cada letra y la emoción perfumada de cada trazo, escritos hace más de 45 años? ¿Tienen idea de las emociones y frustraciones que en la historia se han escrito y sus páginas se han descoyuntado o vuelto añicos?



Goethe, en alguna parte de su Werther, supo pintar la imagen romántica de muchos hombres que emocionalmente se suicidan (no tendría erudición suficiente para alabar el trabajo inspirado de hombres y mujeres que han aprendido a sondear sus almas, y volcarlas en letras). ¿Ha leído alguno esas palabras dolidas (en la Biblia) donde hombres, inspirados por algún hálito divino, han descrito la desazón de la infidelidad, la frustración de la indiferencia, el resquebrajamiento de lo sublime de las intensiones, cuando alguien le da la espalda o -a propósito- le acuchilla con una traición a ese amor? Hay varios profetas que han diagramado ese amor maltrecho, ese celo de hombre, cuando una mujer se revuelca con el cuerpo de otro. He padecido la indolencia que esos autores narran -de parte del Dios de Israel- cuando ellos en su vida describen lo que prácticamente Dios siente al atestiguar sobre una infidelidad sexual. Ellos usan imágenes antropomórficas para describir a Israel o a parte de ese pueblo. Usan a sus mismas esposas -ciertamente prostituidas- para hacernos entender cómo Dios ha visto la infidelidad emocional. ¿Acaso no me duele, siendo yo vulgarmente promiscuo?



Hace varias décadas, antes de conocer el poder de la presente era de datos, me publicaron un anuncio en la revista “Tú” (Bloque de Publicaciones de Armas) (me parece). Ingenuamente, pensé recibiría dos o tres cartas: ¡Casi 200! ¿Cómo sabría manejar ese abanico de posibilidades? ¿Qué conciencia tenía de los sentimientos que estaban en mis manos? ¿Cómo financiaría ese costo postal, si dependía económicamente de mi padre?

De ese grupo de cartas, sólo me fasciné con Noemí Ruiz Betancourt, de México. La mayoría de lo que me decían me pareció superficial, común, hasta insípido y, ahora que pienso distinto, podría haberme equivocado (de hecho me equivoqué cientos de veces) y todo eso me ha afectado, hasta el presente, pues, ¿cómo saber qué fue lo mejor debía hacer?.



Noemí era una muchacha realmente fiel y cristiana (no me cupo dudas). Su constancia, su cariño siempre sincero, lo dibujaba con multitud de colores, en su repetida constancia; aunque yo me oponía a sus consejos, mismos que insistían en querer evangelizarme (qué pagano le adversaba). Cuando recibía sus cartas, mi vida se llenaba y, no sabría explicar cómo dejé la atención debida de la correspondencia de otras. Una parte de mí ya no quería recibir cartas de muchas partes del mundo, de aquellas de habla hispana. Otra, aún sorprendida, se maravillaba de la cantidad de gente que hizo grandes esfuerzos para comunicarse en mi propio idioma y, naturalmente, alguien que no domine el español tendrá dificultades para volcar sus ideas en el idioma ajeno. Todavía así, varias gringas escribieron. ¡Qué descortesía e irresponsabilidad la mía! (¡Perdón!) (Algo tarde).



Casi puedo reírme con mi difunto padre, pues, a él le mostré algunos de los sobres que recibía de Noemí y, a diferencia de los emails, uno podía conservar el perfume de esas cartas de papel. Deleitarse en el tiempo y el cuidado que cada persona ponía para elaborarlas, pensarlas, y hasta corregirlas en el mimo papel (Noemí no era sí) (¡Claro! Era maestra) (En muchas cosas).



Me causó cierta desilusión la primera foto que recibí de ella...



Patty Nápoles, una gringa, tenía una hermosa cabellera dorada, una nariz ligeramente desproporcionada, y me honraba al tratar de compartir con un individuo que vivía en el 3er mundo, en una cultura y economía totalmente ajena a la de ella: Era previsible.



Noemí, por el contrario, había ganado mi alma; pero mis vísceras respondían a un aspecto visual que no se había revelado y yo no sentía necesidad de conocerla físicamente... Cuando llegó aquella foto, la que me parecía pequeñita y en blanco y negro microscópico, mi alma se rebeló a esa verdad que sólo vi o entendí en la parcialidad de aquel momento (y no recuerdo qué le escribí) pero la herí (no merezco tu perdón) (y ciertamente sé que me lo habrás dado, si en alguna parte todavía vives).



A esa edad, de mi parte, sabía que tenía un alma, esta mente que escribe; pero no conocía el vínculo que une a ésta con lo visceral. Sabía que podía tener una suerte de emociones, alucinaciones verbales, pero no sabía que ellas se somatizan, que se verbalizan en la carne, y que uno se deja llevar por las expectativas del engaño de nuestras fantasías y -de un momento a otro- lo que parece ser deja de serlo: Como esa palabra dicha que, una ves escrita, pierde el calor del aliento.



Podría revisar el rincón de mis recuerdos y probarles la belleza de sus adornados sobres, mismos que Noemí pintaba en sus perfumes -para mí- junto a la multitud de inmerecidas cosas que escribía, en medio de aquellas dulces emociones que supo despertar...



¡Qué desengaño! (yo lo he sido). A decir verdad, en medio de su amorosa sinceridad, ella hubiera sido la primera persona que se hubiera atrevido a salir de sus fronteras -en mi vida- para probarme ese amor y esa lealtad que yo no le supe corresponder (Gracias a Dios no la herí, también, de ese modo).



No justifico lo que hice ni podría pensar en cómo defenderme. Tarde ya, olvidado quizá el asunto (espero así sea de su parte) creo saber cómo debieron haber sido algunas cosas: ¿Qué tal si toda mi vida equivoqué en ese simple error? ¿Habré sido recurrente en la misma falta?



Una cosa sé. Dios nos hizo con suficientes sentidos para usarlos y comunicarnos: En 1er lugar, con nosotros mismos y, luego, con el resto del mundo. ¿Volvería a meter la pata de ese modo? ¡No lo creo! (y con mi vida resarciría) (me refiero a que pagaría el daño: Antes no lo hice).



¡Doscientas cartas!



¿Qué podría decirles para que, algunas, llegasen a perdonarme por aquella descortesía?



Nunca imaginé el alcance de un simple anuncio en un medio que pensé reducido en poder de convencimiento y en el tiempo. De haber sabido que ALGUNAS PALABRAS NO TIENEN FECHA DE CADUCIDAD, fecha de vencimiento, habría callado cuando me sentía solo, o triste, y deseaba un momento de atención o coincidir con otra persona que tuviere mis mismas necesidades o afinidades ¡No me conocía! (Y ello no me hace menos culpable ni responsable).



Si hubiera imaginado el alcance mundial de mis primeras palabras, donde buscaba un amor en una revista juvenil, no habría golpeado a Noemí, no habría desilusionado las expectativas de otras chicas (ahora mujeres) que buscaban la misma correspondencia que yo pedía en un papel impreso y NO LAS SUPE CORRESPONDER (tampoco podía) (tampoco hoy, por cierto).



Yo, allí, solicitaba amistad, y no la supe dar. Solicitaba a una persona, y yo nada fui para ella, ni para otras (la cagué, sin argumentar). ¡Cuánta inconsciencia de mi parte! Desilusionar a las personas, sus expectativas, como depredando en la necesidad ajena, que también es como la mía y la de todos.



¿Sabía lo que hacía? Tal vez, pero no cuantifiqué el alcance y “me deshice” del sueño ajeno con una carta –fotocopiada- que le envié a otras. “Respondí”, como un e-mail impersonal, que dice: “Hemos recibido su solicitud y, tan pronto se pueda, procesaremos su requerimiento”. ¡Qué payasada! Semejante a la avalancha de motorizados que irrespetan el derecho de paso peatonal, igualita que la morisqueta de los buhoneros que invaden las calles, y empujan a la gente al borde de las carreteras, a merced del humo y del tránsito automotor… ¡No soy muy distinto a ellos!



Desearía escribirles un telegrama. Desearía enviarles una carta, con esta disculpa, pero sus direcciones se han borrado, sus memorias me habrán olvidado, y quédome –aquí- arrodillado, confesándome en el sacerdocio de mis letras, junto al altar de mi verdad.



Antonio Toro

(Secular Hermit).



viernes, 4 de mayo de 2012

Metas / Goals



(Beginning an Equal Condition Agreement).

Directas/ Directs:

            Matrimonio y mudarme / remarry and relocation.
            ( ¿Con quién y dónde? / Whom and where? ).

Secundarias / Indirects: 

            Hallar afinidades con semejantes que comulguen con ideas judeo-cristianas.
            Finding out common ground on people dealing with jewish/christians ideas.



La amistad no es una necesidad, ni una prioridad, pero las afinidades se descubren en esas interacciones.

Friendship is not an aim nor my priority, buy it serves to search afinities and likes.

Puedo continuar la vida siendo ignorado o despedido por muchos seres; pero tengo bastante con mi proceso de selección “natural” en la calle. ¡Ja! ¡Ja! (sería una mentira no admitirlo).

I don´t care being ignored or dismissed. I have enough avoiding people on the streets, so stay where you are if you want to push me to get your first place or nowhere. (I love Ezekiel 34:18-19).

No soy religioso, pero tengo algunas nociones y no voy a controvertirlas.
I have some religious notions and ain´t going to fight against yours.

La Biblia es uno de los libros que consulto y, aunque no le tengo absoluta confianza, me basta ese 50% que va transformando mi vida. Si eres más “mundano” que yo (lo dudo) vivir de este modo puede efectarte,

The Bible is one is the books I often check. I don´t trust it 100 % as “Holy” or full Scripture,  but that 50% I relied on serves me to live the life I actually live. If you´re not a Christian -please- stay away! You could be hurt believing this way.

Trato de vivir de acuerdo a las enseñanzas de Jesucristo, siempre que no contradigan mi razón y sinceridad: No puedo amar a mis enemigos y soy humanamente falible (Si Uds lo hacen mejor, presúmanlo a solas).



I try to live according to Jesus´ teachings -as far as they don´t contradict my reason or my honest possibilities: I can´t love my enemies and, if you´ve done it, congratulate yourselves.



Si eres una mujer “encantadora” y estás casada legal y emocionalmente -por favor- no me quemes mis últimos cartuchos ni mi tiempo. No me gusta jugar con los sentimientos de nadie, y desearía así pasaras conmigo; pero he hecho más daño que bien, y no es tan fácil detener las avalanchas de emociones o de expectativas, cuando ellas se desprenden: Una dama inflama llamas.



I wouldn´t like to deal with legal or emotionally married woman. If you are under 45, 5´,5” and less than 70 Kg, I have to shut my eyes. That´s too much to let me be driven by emotional expectations, so I´ll be discouraged if you´re a cheater or a scammer (I´m really poor). So please, prevent me from barking at the wrong tree. It´s not a simple connection I´d like to place, but I long term relationship with one who believes in building deeper associations. Take time to understand I´m really odd, old-fashioned, a poor “hermit” isolated from the normal stream of modern life... If you find anything in these handicaps, common ground in my affirmed limitations and shortcomings, let´s try to be friends (without this we have nothing, but typed letters on an empty screen).



Normalmente no me siento bien con gente pudiente, ni con gente del mundo de la salsa, ni católicos. Prefiero no relacionarme con católicos ni con incrédulos: La experiencia me ha dicho que no congeniaremos y, el final siempre es el mismo. El mundo no ha sido hecho para capricho personal de nadie y, querámoslo o no, todos vamos en piloto automático en la dirección que nos gusta o nos convenga (para decidir entre alternativas) pero he preferido declararlo y aclararlo: Su tiempo es valioso, tanto como el mío.



I don´t cope with rich people, except when working. I´ve decided to avoid certain relationships that cannot remain and cannot be built. Crass pagans and uncommited people are bypassed here! I´m worst than some of them, but I´ve decided for my convenience: The yoke of a marriage is my utmost aim, and some of my views are different and hard to be please: I´m not a man of conventional standards and mine are UNDER popular expectations. I made my choice! It´s up to you to act accordingly to your reasons.



Creo en un Dios personal -algo misterioso- que no siempre “aparece” como sería deseable lo hiciese un genio dentro de la lámpara de Aladino. Me parece que no siempre estaré de acuerdo en cómo hace o haya hecho Sus cosas, pero Él es soberano y tiene absoluta potestad de hacer como hace, incluso sobre mi vida (aunque no me guste la cirugía que aplica sobre mi vida) ¡He de subordinarme! Si tu fe es una de esos grupos sectarios, mayoritarios o minoritarios, no formo ni me identifico con ninguna institución humana y, si me quieres meter en uno de esos frascos clasificadores, pónme en el de la Cristiandad, pero entre la disidencia, los que no creen en “líderes” humanos, ni desean estar sujetos a la voluntad de otros (sino a la mía y lo que me diga la razón). Tengo muchos años y creo en esas palabras de Jesús que dicen: “Bástale al discípulo llegar a ser como su Maestro”. Me gustan porque no sólo me animan a lo autodidacta, sino a imitarle y a la independencia, respecto a otros que se proponen como “maestros” (yo no lo soy, excepto par mí mismo). Tu interpretación de muchas cosas puede ser distinta, convergente o diferente, pero la tuya es tan válida como la mía (y me quedo con la mía). Si eres sectaria o sectario, denominacionalista, déjame tranquilo en esta esquina de la hoja donde escribo: Quizá nos parecemos tanto que nos heriremos; pero soy bueno argumentando con mis ideas, comulgándolas conmigo mismo, y fíjate en el empeño que pongo para que me comprendas, si es que llegas a hacerlo: Yo soy yo (tú eres tú).




I believe in a personal God. He´s powerful, smarter than intelligence and sovereign enouh to make His own heavenly and earthly will to be done. I haven´t always agreed what He´s doing, but we both are free to make decisions, and mine are to be surrendered to His (I´d better). If you belong to any denominationalistic group or sectarism, I do not belong to you. I have years fighting alone with false teachings and I have reasons to be like I am, same as you. I don´t believe we need todays priesthood and post apostolic teachings (I´m centered on Jesus and Old Scripture) but this is not enough to be saved: I need his Grace, His Mercy. My trust relies 100% on God´s mercy and his understanding, not the Church´s. Just because I don´t like to be piled with sinners (worst or similar to me) who like to give orders, but seldom fall on their knees.



En el supuesto que yo encuentre alguna afinidad o relación afectiva, con el atractivo emocional y físico suficiente, tendré que ganarme la lotería para mantenerla: No gano lo suficiente (ni siquiera para mí mismo). Así que será un verdadero milagro si vuelvo a casarme, pero –por vía de mutua concesión- conviene que indiquemos, en la Internet, que estamos comprometidos en una relación afectiva, y más si llegáramos al dulce milagro de conocernos personalmente (y para mí no tendría caso seguir en la internet, excepto para publicar alguna de mis ideas, que espero le sirvan a alguien, en el tiempo). ¿No has visto qué cosas hace la gente cuando se siente sola y aburrida? Sé de casos, de hombres y mujeres, que se ponen a buscar a otra pareja (incluso exploran las emociones de su otro género sexual). Puede que me haya parecido “excitante” mirar un par de videos porno, pero hay quienes no tienen consciencia del poder adictivo NI LAS CONCECUENCIAS de esa forma de indulgencias que se suela dar uno (y más cuando hace tiempo no le da holgura a sus necesidades viscerales) y, pese a que he aprendido que todo esto es como una droga (que hiere, deprime o mata), no estoy dispuesto a reincidencias: Sea padecer una infidelidad emocional o física, sea dedicar tiempo a relaciones estériles y sin propósito, o vincularme a personas que no tienen lo que yo sé busco (o yo mismo carezco). ¡Estoy bien consciente! No perderé más tiempo (pero dejo la nota, para que sirva de guía a otro alfabeto).



Let´s suppose we find out here a real affinity, common ground on essential ideas (God) and we clig emotionally to our likes and physical bodies (I´ve lived this). It´s very convenient we both make the concession of telling the truth that we´re emotionally engaged. If there´s no an open and public commitment, this relationship is not worth of OUR time. I have not a better possession than this simple and mortal life I´m avoiding to be wasting (Do you have extra time? Life after life?).

I don´t like to fail twice, and I´ve been discouraged from hurting me and other people. If you are there, somewhere surfing this piece of advice, please me know about it: I´m blind and seeking to see life. This could be the beginning of an Equal Condition Agreement, a love condition to utterly love.



I´ve warned scammers! I´m really poor.



I told you thrice: I´m an old man daydreaming!



(but I´ve written the beginning of an Equal Condition Agreement).